El té de las 5 para los ingleses
La duquesa Ana Russell de Bedford en el siglo XVIII, fue quien inició la costumbre de reunirse para tomar té a media tarde. La duquesa tras su siesta pedía un tentempié. Empezó a invitar a sus amigas de este pequeño placer de levantarse y tomar unas galletas dulces con una taza de té. La costumbre fue adoptada por las familias más importantes de Inglaterra. Los invitados que acudían al té de las 5 se ponían sus mejores galas, y la mesa se vestía de la forma más elegante.
Actualmente se mantiene el protocolo, y las teteras deben ser de cerámica o porcelana, el té se prepara siguiendo estrictamente las normas de reposo y preparación, y se cuida mucho el aspecto de la mesa. El té se acompaña con plum-cake, muffis, o magdalenas. Es imprescindible el limón en rodajas y la jarrita de leche para acompañar el té.
Los ingleses suelen tomar té durante todo el día, por lo que aunque el té de las 5 es su ritual más famoso, existen también:
Ceremonia del té en Japón
Se llama Chanoyu, y adquirió importancia gracias a los monjes budistas, que la realizaban con un significado muy importante, el Chado (“senda del té”). Era un camino hacía el autoconocimiento y el aprendizaje del mundo espiritual.
En Japón el ritual del té puede durar horas. Se realiza en los jardines de las casas donde suele haber una “sukiya” (casa del té). Antes de entrar a la estancia, los invitados deben lavarse las manos y la boca en una pila de piedra situada junto a la casa, además al entrar se han de inclinar como símbolo de humildad y respeto.
La casa del té es una estancia minimalista, para que nada distraiga a los invitados.
El maestro si es hombre lleva un kimono negro y si es mujer un kimono blanco.
Para la ceremonia son imprescindibles una tetera (cha-wan), cucharón de bambú para servir (chasaku), un agitador de bambú (cha-sen) y unas tazas.
En la sala de ceremonias también hay un pequeño altar (tokonoma) donde se coloca una imagen o una frase a partir de la cual se ha de meditar ese día.
Los invitados son 5 como máximo. Intercambian impresiones, y degustan algún dulce japonés. Seguidamente regresan al jardín, hasta que el maestro con un gong, que suena de 5 a 7 veces, los llama. Cuando los invitados entran de nuevo a la casa la caligrafía o la imagen ya no está, y en su lugar hay un bonito motivo de ikebana (arte floral japonés). En ese momento el maestro se dispone a servir el té. Coloca 2 cucharadas de té Matcha por invitado en un solo cuenco. El invitado principal toma tres sorbos, limpia el borde y lo va pasando a todos para que prueben la infusión. Esto siempre se hace en silencio. Se realiza una segunda ronda, con té Matcha igual pero más suave. El maestro en la segunda ronda rompe el silencio haciendo alguna reflexión y dirigiéndose a los invitados uno por uno. Acabada la segunda ronda, y limpios los utensilios, los invitados se retiran y se queda el maestro sólo para meditar.
Ritual del té en China
Ha ido variando durante los siglos, pero fue la dinastía Ming (1368) la que estableció un ritual, que perdura hasta la actualidad.
El té se debe servir primero a las personas mayores, que lo han de probar antes que el resto. El té se sorbe lenta y ruidosamente, saboreándolo sin prisa. La taza se sostiene con dos dedos, índice y pulgar, mientras con el dedo corazón se aguanta por la parte inferior.
Se utilizan dos teteras, una blanca de porcelana, y una azul de cerámica. En la de cerámica se ponen las hojas de té, y se escaldan con el agua que se ha llevado a ebullición en la otra tetera. Se dejan reposar 2 minutos, y se vuelca de nuevo la infusión en la tetera de porcelana. Se sirve en unas tazas sin asa, que se calientan previamente para que el té conserve su temperatura.
Cuando en una casa o restaurante chino, queremos más té, hemos de poner la tapa de la tetera al revés, ello indica al anfitrión o camarero nuestra intención de tomas más té.
Ritual del té en Marruecos
En Marruecos el té es la bebida nacional. Se bebe el té Gundpower mezclado con hojas de menta y azúcar. Se consume sólo o acompañando las comidas. Es un símbolo de hospitalidad, igual que en China, que siempre se ofrece al recién llegado.
Requiere una tetera metálica, vasitos de cristal decorados con motivos arabescos, con los bordes dorados. El azucarero y la bandeja también son metálicos.
Una vez depositadas en la tetera las hojas y el azúcar, el té se vierte en el vaso, desde una altura considerable, y se vuelve a vaciar el contenido en la tetera. Esta operación se repite varias veces, hasta que el té empieza a formar una espuma en el vaso. Es entonces cuando se debe degustar. El té se suele servir en 3 rondas.
Se suele acompañar de repostería marroquí, que se hace con miel, dátiles, almendras, aromatizados con agua de rosas o de azahar.