El nombre botánico de la planta del té es Camellia sínensis, y es originaria de China, aunque su cultivo se ha extendido a treinta países distintos, por lo que su segundo nombre varía en función del lugar del cultivo. Existe una variedad que se cultiva en India, la Camellia assamica. La diferencia entre ambas plantas es básicamente el tamaño de las hojas, mientras en la variedad Sinensis la hoja mide 12 cms aproximadamente, en la variedad Assamica pueden llegar a alcanzar hasta 20 cms.
Las plantas de té necesitan estar cerca unas de otras para facilitar la polinización, ya que la Camellia no se puede fecundar por sí sola. Por ese motivo los tres primeros años de vida de la planta, se podan continuamente, para favorecer al crecimiento a lo ancho en lugar de a lo largo. Este acto facilita la polinización, y posteriormente la recolección, ya que la altura de la planta se reduce a metro y medio aproximadamente. La planta, de forma natural, sin podar, podría alcanzar de tres a cuatro metros de altura, en su variedad sinensis y veinte metros en la variedad Assamica.
La Camellia es una planta perenne, de hojas lanceoladas o elípticas y sus flores son blancas. Florece en primavera, y las mejores condiciones climáticas para ello son la temperatura moderada (entre 15-30º C), y el clima tropical o subtropical con abundantes lluvias, y un mínimo de exposición solar de 5 horas diarias. La humedad del aíre debe oscilar de 70 a 90%.
La planta del té se recolecta 3 veces al año:
El momento del día en que se recolectan las hojas de té determina algunas de las propiedades del té. Éstas aumentan si se recolecta por la mañana, con las primeras luces.